La guerra en curso

Ed Queen Ludd y SEISDEDOS

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La guerra en curso que publica la joven editorial Nos Es Nada especializada en poesía reúne cuatro libros de poesía de la poeta argentina Leonor Silvestri (1976) conocida por su activismo libertario, su credo queer, sus performances, su colectivo Ludditas sexxxuales. Pero más allá de las etiquetas, estamos frente a una voz original cuya característica es la libertad tanto formal como temática. En efecto en la tetralogía, que ofrece diferentes momentos de su poesía desde los años 2009, a nivel formal alternan los versos cortos, los poemas en prosa, y todos tienen en común un particular cuidado por la musicalidad, la sonoridad, el ritmo. Otro rasgo relevante y común también sería la alternancia de poesías agresivas, a veces dramáticas, injuriosas que cuestionan la identidad, poesías ontológicas, con otras profundamente amorosas y tiernas. Pero no se olvida nunca, la autora, de citar en las dedicatorias de muchos poemas referencias que funcionan como señas de identidad, genealogía espiritual y sentimental (poetas argentinas o inglesas, costarricenses, revolucionarios, feministas, etc.); el universo de Leonor es entonces rico de vivencias y de lecturas.
En «El don de creer», se oye una voz argentina que no se conforma, anarquizante, feminista «yo soy mía, mi dueña», que echa una mirada irónica sobre las amas de casa, una mirada escandalizada sobre la mujer que se pone un velo. Es poesía de todos los días, como instantáneos de la vida moderna en el espacio de la ciudad-prisión o jaula como la poesía urbana “Santiago del Estero al 600” cuyo sujeto es la paloma invisible y metafórica «que ha hecho su nido dentro/ de una maceta abandonada/ debajo de un cantero colgante de plástico verde donde unas flores/ se secan». 
La segunda sección «Guerra fría» dedicada al poeta costarricense Felipe Granados, desaparecido muy joven, se compone de poesías-viajes por Centro América (Honduras, Guatemala, Nicaragua) como “Libertad es un lugar fuera de casa” escrita desde Tegucigalpa 2009, recordando en San Pedro La Laguna (Guatemala) un hostal llamado Freedom «lleno de gringos rubios de pieles al rojo vivo». El yo poético juega con la palabra Freedom, Libertad, y el eco que ésta tiene para cualquier argentino lector de Mafalda, «la pequeña Libertad», tan diminuta de la tira de Quino, tan intransigente, tan aguda. La poesía en prosa, es testimonio, afirmación de un arte de vivir personal «construir una ética (libertaria, amatoria, sexual, electiva, corporal, expresiva). En el texto “La interpretación de los sueños”, en el cual como en una profesión de fe, grita su concepción de la poesía, se enorgullece de no pertenecer a este mundo de «falsos poetas, tan llenos de sí»; ella que se define como «la de malos modos, la que pone los codos en la mesa». Pero si «saca un ventilador de mierda», contra el «poetaje», es también capaz de escribir poesías de amor con gran sobriedad, casi clásicas, como “James Towle”, sobre el enigmático y eterno sentimiento amoroso bellamente definido en “Epitafio: Wu Shu”: «hablar una lengua muerta/el Amor es solo eso/ y todo el mundo lo sabe». El amor es sinónimo de separación, de violencia, pero también es viajar «abrir la amistad», y en “La casa de la escritura”, la soledad y la escritura, la verdadera solución: «La soledad es lo único que algún día/ no me va a decepcionar».
«Amistad Política» es una sección corta, podría ser como un autorretrato a base de una serie de experiencias como “Zombie fighter”. Los poemas, en esta sección, son cortos, muy orales, son reivindicaciones sobre la libertad de ser lo que uno/a quiere ser, contra el género en particular “Kick boxing”: «saltar a la soga se convierte en una elección de género», pero el chiquito aprende el placer de saltar , la nena grande el placer del kick boxing «porque el placer no tiene género».
La última sección se titula «Un medio para adoptar una posición» y avanzacomo una larga caminata con pausas, interrogantes angustiosas ¿adónde vamos? hacia otra vida; huyendo de la vida multitudinaria, de la zombificación de la vida urbana. La respuesta es «distanciarnos y unirnos/ desubjetivarnos/ devenir juntas te digo»; caminando, andando, superando el viejo feminismo actual políticamente correcto y que ya no vale; elaborando algo más allá, el «camino» se transforma en un «caminamos» hasta el final dinámico, con el imperativo «caminemos» que resume gran parte del espíritu a la vez militante e íntimo del libro.
La poesía de Leonor Silvestri valiéndose de vivencias personales, emocionantes, es una voz femenina y universal, en un mundo posmoderno. La poeta plantea interrogantes, combate toda discriminación (género, especismo etc.); sugiere soluciones que necesitan un cambio radical con bellas imágenes «una piedra sangrante en la cara de todo lo anteriormenteconocido/ todo debe ser vuelto a plantar».

Françoise Aubes
marzo, 2016
París