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Más allá de la amnistía. Diversidad funcional y espacios de encierro.

Las condiciones invisibles, tema complejo dentro del mundo de la diversidad funcional, la hermana no querida de las condiciones, la neurodivergencia, neuroatipicidad o lisa y llanamente locura. Cuando nos referimos a la reapropiación de la injuria estamos hablando de tomar la palabra, el enunciado o el discurso que oprime y reapropiárselo como un nombre propio personal. Obviamente diciendo esto ya estamos dentro de un terreno donde la locura en si no existe como tal sino como efecto de una opresión, o como producción del capitalismo tal como la obra de Deleuze y Guattari y la de Michel Foucault ya han demostrado. Esta idea, de que no existe sino como efecto de la opresión, léase diversidad funcional, léase discapacidad, léase neurodivergencia o como le queramos decir, es un poco lo que se conoce dentro de los estudios de la diversidad funcional como el modelo social de la discapacidad. O al menos se ha podido generar en parte desde ese terreno.

¿Qué es el modelo social de la discapacidad? Lo que discapacita justamente es el entorno y no la persona. Por ejemplo, si hubiera rampas se acabó el problema de la accesibilidad para quien tiene silla de ruedas o usa muletas o tiene una pierna protésica o lo que fuera, por ejemplo. Si bien es cierto que si hay rampas se acabó la silla de ruedas como problema y comienza a ser fuente de libertad, no es todo social. No todo es el efecto de una opresión, no todo es un problema de accesibilidad. Por ejemplo Hevda, en “La teoría de la mujer enferma”, sostiene una idea de que hay que volver al cuerpo y que en realidad no es todo un problema de relaciones sociales. Hay una base somática, inherente, singular a cada cuerpo, lo cual también da por tierra esta idea que en realidad somos todas diversas en nuestro funcionamiento. Lo cual si es cierto pero es innegable que hay una serie de hegemonías por decirlo de algún modo: todas pintorescamente somos un poquito locas o a todas nos angustia el capitalismo o a todas nos cuesta todo, no obstante la realidad es que hay gente que escucha voces, y que si lo dice en público, excepto que tenga amigas que no van a juzgar, lo primero que te van a decir es psicótica, esquizofrénica, hay que medicarte…rara vez alguien te pregunta ¿y qué te dicen? ¿te dicen cosas copadas? Si bien es verdad que hay un cierto modelo social y es verdad que la discapacidad como otros, otras opresiones, en realidad son efecto de la opresión, valga la redundancia, también es cierto que hay que volver al cuerpo. O por ejemplo decir que todas somos diversas funcionalmente es como es decir que todas descendemos de la mona Lucy que estaba en el lugar que ahora le decimos África, no obstante no somos todas personas sometidas a procesos de racialización. Bueno, lo mismo ocurre con la diversidad funcional, sí somos todas diversas funcionales, no obstante no somos todas sometidas a por un régimen capacitista, o a veces ese sometimiento al régimen capacitista es temporario, no es todo el tiempo, es un rato, me enferme, me curo, hay cosas que no se curan más, hay cosas que no tienen cura, hay cosas que son así, listo, hay que lidiar.

Más allá de la amnistía es un texto anónimo, escrito en Inglaterra. Sabemos que lo escribió una mujer, porque lo dice el texto, que tiene una serie de condiciones, de las cuales ya hablaremos, pero no sabemos mucho más, porque el texto es anónimo. Su autora está implicada en el campo, es decir no es alguien como Foucault hablando de la locura, no es una persona blanca hablando de los afrosdescendientes, una persona sana hablando sobre las enfermas. Es una persona con ciertos conflictos hablando de esos conflictos, es una persona oprimida por el régimen capacitista, hablando de ese régimen, involucrada como oprimida directa, como subjetividad producida por ese régimen, implicada en el cuadro. No es una cuestión menor, especialmente por que dentro de la diversidad funcional o de la discapacidad, (lo vamos a usar medio indistintamente en esta ocasión aunque no son lo mismo justamente por lo que se dijo antes: podemos bien ser todas diversas funcionalmente mas no todas esomos discapacitadas por el régimen de opresión) justo las personas neurodivergentes, neuroatípicas / locas, se les ha retirado la posibilidad de hablar de su propia condición como de todas las discas estas son las que menos derecho tienen a enunciarse porque se supone que no pueden hacerlo. Como si no fueran personas que pudieran dar cuenta de si. Por eso uno de los grandes problemas que tenemos sobre estos temas es justamente que las personas que están implicadas en el campo no suelen ser atendidas, no suelen tener voz propia, no suelen ser consideradas como enunciadoras legítimas relevantes sobre su propia condición, cosa que, no es que no ha pasado nunca con otros grupos oprimidos, pero que ya se sabe, hoy nadie se le ocurriría que hable una blanca, bueno, tal vez si se nos ocurriría y habría una caterva de afrodescendientes tirando piedras, lo cual está muy bien y es muy adecuado, me parece que, a esto que se llama locura, no llegó.

Estamos acostumbradas, a elaborar, reflexionar y pensar estos temas a partir de cosas que dicen personas altamente escolarizadas, altamente, egresadas de instituciones, con títulos universitarios, personas que gozan del beneficio que oprime a sus temas de estudio. Este es un intento de una persona con un diagnóstico que podríamos decir de, para hablar en lenguaje de los opresores, trastornos mentales, dando cuenta teóricamente de eso que se le está arrogando, de eso que se está diciendo que tiene. Un texto que intenta cruzar una gran cantidad de áreas que usualmente no se entrecruzan cuando se abordan estos temas. Aquí, las autolesiones humanas se conectan con la de los animales en cautiverio. Una de las conexiones que hace este texto es neurodivergencia y antiespecismo. Es un texto antiespecista, que liga este fenómeno que parece tan humano, intrínseco de la humanidad, con en realidad una expresión del especismo tanto en humanos como no humanos. Asimismo, relaciona el sufrimiento psíquico y mujeres, es decir, da estadísticas y da información, que estas autolesiones no es algo que le pase a todo el mundo, en esos sistemas aparentemente hiperdesarrollados y del hiperconfort, sino que es algo que ocurre a animales en cautiverio, personas privadas de su libertad y a mujeres en contextos altamente desarrollados. Esta relación no es usual, fundamentalmente porque rara vez se supone que ciertos seres humanos y los animales en cautiverio estamos unidas por una misma opresión. Lo cual es bastante atípico e innovador, encima no escrito por una académica, no escrito dentro de la academia, y expresado por una persona completamente implicada en el campo con su padecer o con estas relaciones opresivas.

La hipótesis general o el campo de trabajo que ella utiliza es el tema de la autolesión. Los animales se autolesionan en contextos de cautiverio o en trampas, digo también los animales que caen en trampas humanas suelen cortarse un miembro para escapar, y las personas privadas de su libertad. La autolesión es un fenómeno que ocurre en animales en cautiverio, que ocurre en personas privadas de su libertad y que ocurre especialmente no privativamente sino especialmente en mujeres de países en apariencia económicamente estable y mejor que otros. Pese a que en este contexto en el cual ella se encuentra no se ve el encierro. No es tan visible, se ve en la lesión, en los efectos de la opresión. Porque si la autolesión es algo que se produce en los animales en cautiverio, en las personas privadas de su libertad y también en estas personas que, en apariencia no están encerradas, entonces esta autolesión lo que probaría es que pese a que no están encerradas si están controladas como si estuvieran encerradas entonces nos permite pensar la cárcel a cielo abierto. Salimos a la calle pensando que hay libertad y encontramos control, cámaras, hacinamiento, cautiverio. Entonces la autolesión le permite elaborar una teoría acerca de lo que podríamos denominar espacios de encierro a cielo abierto. Se nos propone la ciudad como un lugar donde una no está ni vigilada ni controlada panópticamente, lo ocurre en los espacios de encierro tradicional, léase cárcel, neuropsiquiátrico, hospital, escuela, fábricas, y que en apariencia ella no estaría sometida a ninguna de estas cosas, no obstante lo está como se manifiesta en la autolesión. Esta es su hipótesis general.

Más que entrar en esa cuestión de cómo medir la falta de privilegios o como medir el sufrimiento, pensar que la mayor parte de los cuerpos, excepto muy raras excepciones, se benefician de algún régimen de opresión, involuntariamente. Efectivamente, a mayor urbanización y mayor tecnologización, mayor control. Y eso implica mayor sufrimiento psíquico y por ende un panóptico a cielo abierto. Es innegable. Lo cual no quita que si vos tenés un pasaporte inglés, la medicación oncológica va a ser mejor. Ejemplo, ciertas compañeras con Crohn en España, están pensionadas, acá no. Ellas son parte de un régimen que dividió al mundo en países de acumulación originaria y países que no, y naturalizó la inequidad geopolítica. Para que Inglaterra tenga más dinero saqueó lugares, preguntale a África. El beneficio es vivir en un país donde, por ejemplo, Suecia me consta, pese a que tiene un montón de eso que llaman industria nuclear, está menos contaminado que acá. No hay glisfosato en todas partes del mundo. No todo el mundo respira glisfosato, en Canadá está prohibido Monsanto.

Las críticas son contra los ordenes, no contra las personas. La mala noticia es que de tanto en tanto hay alguien que encarna los órdenes, pero bueno, en vez de sentirse mal y pensar que es ad personam pensar que es contra un orden que está encarnando y tratar de no encarnarlo. Insisto, vos te podes ver beneficiado de un determinado orden de opresión y ni siquiera forma parte de tu voluntad porque es incluso involuntario.

Entonces mas que pensar o enojarse con la discapacitada de un país de acumulación originaria saqueador de estos donde nos encontramos nosotras, o pensar que de un lado están los opresores, del otro lado están los oprimidos y que es completamente maniqueo, pensar que hay zonas, no solo zonas geográficas, que también las hay, sino que la mayor parte de los cuerpos que se benefician por un régimen, se ven oprimidos por otro, y que eso tampoco implica ni equidistancia ni igualdad, por eso somos todas oprimidas, no por eso tal vez, aquello que me oprime a mi no te oprime a vos, o eso que me oprime a mi a vos te beneficia, y también efectivamente hay zonas donde vas a encontrar individuos que tiene más de este beneficio, de éste privilegio, quieran o no, puedan o no mediante la voluntad deshacerse de ellos, que cuentan más con eso, Europa, no es cualquier lado, es Europa. No hay que perderlo de vista, y el texto debería dar cuenta del ese hecho. Pero un texto también hace lo que puede y no realiza todos nuestros deseos. Y eso no significa que un texto deba por eso mismo ser descartado.

La autora de Más allá de la amnistía está hablando de una forma específica del control. Es una forma específica de desandar o deconstruir la idea de que mayor confort, mayor tecnología, mayor contexto urbano, mayor poderío económico, mayor acceso a la riqueza, redunda mayor libertad. Está intentando enseñar que todo eso que enumeramos dentro de los supuestos aportes del progreso produce gran sufrimiento intrapsíquico que es homologable a los espacios de encierro, tanto de animales humanos como de animales no humanos. Y si bien es cierto, que según este planteo animales humanos y no humanos sufrimos opresiones comunes, lo cierto es que nuestra alianza siempre es difícil debido a las asimetrías: al fin de cuentas la opresión animal es propia de la humanidad y del humanismo, que sin duda, también oprime personas. Del mismo modo que para personas sometidas geopolíticamente por los procesos de acumulación desde la conquista hasta la colonización con el capitalismo en crecida se hace difícil el modo en que la hipótesis está enunciada.

Estoy tratando de poner en tela de juicio también qué consideramos privilegio para tratar de pensar qué beneficios percibimos de los regímenes de opresión. En definitiva, ser occidental es un privilegio en sí, aunque una sea una occidental de cuarta, casi un occidental accidental, como puede pasarte en sudakalandia, entonces medio como que sos el último orejón del tarro de occidente, no obstante seguís siéndolo. Nadie duda que esto es una capital de occidente, por ende no tenés las mismas dificultades que una persona no occidental. A la diversidad funcional no le ha servido de nada la atomización, que no es lo mismo que decir que ser una persona en silla de ruedas en La Paz, Bolivia, que hay un hecho histórico que se agarraron lindo a trompadas con el gobierno por las pensiones, que serlo en un lugar donde hasta una persona con Crohn tiene una pensión. Ese es el motivo por el cual esa atomización de la diversidad en áreas, para algunas cosas ha servido, pero para la lucha contra el capacitismo la verdad que no. Porque si todas somos discapacitadas, o brutalmente oprimidas corremos el riesgo de que nadie lo esa o terminar llorando por los brotes de Britney Spears, que no deja de ser una hegemónica multimillonaria.

Por momentos el texto es muy maniqueo, supongo que la primera persona de la narración nunca ayuda a la hora de sentir pena por una misma, pero también porque hay que hacer mucha fuerza para deconstruir esta abultada y extendida creencia que a mayor tecnología, mayor bienes suntuarios y mayor acceso un capitalismo de acumulación de bienes hace que la gente se sienta inherentemente mejor. Es un poco la contrapartida de poder pensar que poder votar es tener un privilegio, o poder usar minifalda con piernas de depilación definitiva es un privilegio frente a otras que no lo pueden hacer. El tema de beneficios de sistemas de opresión versus privilegios y organización geopolítica del mundo, es un problema a complejizar dentro del texto.

El otro problema tiene que ver con el abordaje de esto que llama autolesión, que es un rasgo típicamente de lo que podríamos llamar el pensamiento anti capitalista, ácrata, europeo. Y el texto está plagado de esto. ¿Cómo ve la autolesión? Como tortura, y la tortura es algo que te hace otro. La tortura no tiene ninguna invocación de potencia. Por que te la hace otro, no te la hacés vos. Se podría estar enteramente de acuerdo con esto, solo que el texto, justo justo, hace una analogía con los espacios de encierro de animales humanos y de animales no humanos, y en los contextos de encierro de animales humanos y de animales no humanos la autolesión es una fuga. Es también una autolesión, porque las cosas no son “o” son “y”, entonces es una autolesión y es una fuga, es tortura y es una errancia, es ambas cosas. Por ejemplo, pensemos, un animal que cae en una trampa humana y le agarra una pata, lo más probable que haga es que se la corte a mordiscos, aunque después muera, no lo sabe el animal o si lo sabe no importa. Lo que va a intentar es liberarse así tenga que perder el miembro. Entonces, auto amputándose, que es una tortura, infringida en realidad por el humano que puso la trampa, no obstante, es su posibilidad de morir fuera de esa trampa. Entonces no es solo una tortura, o no es solo una pasión triste, es también una fuga, no la trampa sino el huir mediante una amputación. Si alguna ha tenido la fortuna de codearse con gente que ha sido desgraciadamente privada de su libertad, habrá visto que muchas de esas personas o la mayor parte tiene autolesiones en algunas zonas del cuerpo, sobre todo en brazos y piernas. Entonces así sea consciente o inconsciente de sus actos, esto se lo está haciendo porque está en esas condiciones, no obstante esa herida, es una herida de guerra, no obstante es la posibilidad de moverse, irse de ahí, comer un poco mejor y estar unos días en otro lado, que también es un espacio de encierro pero que comparado con la cárcel la verdad que es un parque de diversiones: el hospital (siempre y cuando te trasladen y no te dejen morir por las lesiones). La autolesión usualmente considerada un alivio por quien se la realiza. O sea es volver tangible algo que es abstracto, es darle una entidad, al margen que la autolesión no es solamente cortarse un brazo. Si decimos que adentro es afuera y afuera es adentro, entonces por qué tenemos tanto miedo y tanta reticencia de ingresar a una cárcel. No son términos que podemos equiparar, hay algunas otras complejidades.

No soy de las que cree que las autolesiones son una decisión consciente formulada por alguna razón kantiana de un sujeto cartesiano de la modernidad. De la misma manera que un zorro que cae en una trampa, que le va a venir un cazador a robar la piel, se corta la pata para poder huir, pensando. No es la mente la que lo hace, es el cuerpo; si es un proceso racional le negamos la parte de tortura que tiene, te lo estás haciendo vos, es una elección: esa gente si no estuviera así no se lo estaría haciendo. De la misma manera que quien escribe el texto no estaría padeciendo lo que padece si viviera en algún otro lado, probablemente no, la verdad es que si hay muchas cámaras en Buenos Aires, no sabes las que hay en Londres. Simplemente si se compara la autolesión como hace el texto con las autolesiones en contexto de cautiverio humano y no humano, justamente ahí la autolesión no es solamente, no digo que no lo sea, no es solamente una pasión triste, una autodestrucción, una pulsión de muerte, es decir, un animal que para liberarse se autolesiona hasta el punto de la muerte no está deseando morir, está intentando escapar. Los pollos que están en las granjas picoteándose los unos a los otros y por eso les tienen que cortar el pico, para que no se destruyan los unos a los otros, no se quieren matar y así poder seguir lucrando con su tortura no quieren lastimarse. Lo que no quieren es estar en esa situación.

Marcelo Percia dice en la inconformidad que este es un mundo que nos propone, que las únicas dos opciones que hay es hacerse mierda o hacer mierda a alguien más. Pero yo digo algo más sobre el hacerse mierda, hacerse mierda tiene una potencia a invocar, aunque te mates. A las potencias hay que invocarlas como invocas a las divinidades, hay que invocar a las potencias. El tema es que la gente cree que potencia, es, no se, estar linda, divina, reírse.

Entonces si una dice, es solo producto de mi razón, bueno entonces habrá quien te niegue la tortura, te niegue que entonces eso te lo hizo en realidad la institución de encierro o el control panóptico a cielo abierto. Justamente, un animal en cautiverio, que con tal de fugar de ese cautiverio es capaz de descomponer una parte constitutiva al punto de que lo lleve a la muerte, cosa que él no está pensando, está pensando en escapar y nada más, de hecho está pensando en vivir, entonces si vos tomas eso como analogía para hacer todo el desarrollo teórico, tu hipótesis cae. En el descontento del mundo que te lleva a hacerte mierda y que lo único que hagas es eso, no hay solo eso, hay algo más, que no es lo mismo, de ningún modo que decir que la autolesión en sí es alegre, que decir que bueno, ahora vayamos todas a nuestras casas a arrancarnos los pelos o a comernos las uñas hasta el límite de la cutícula y que se nos infecten los dedos o bueno, todas a golpearse la cabeza contra la pared. La autolesión no es solo angustia, destrucción y muerte. Es eso y también es la posibilidad de, en una persona que está privada de su libertad, ir al hospital y comer mejor, por mala que sea la del hospital, no es como la de la penitenciaría. Porque sino no te restableces, y los hospitales por mal que funcionen y por quemado que esté la gente y los … de bata blanca, la realidad es que, la mayor parte, habrá excepciones, se supone que te tienen que restablecer, físicamente, es difícil restablecerte físicamente si vas a comer la comida bosta que sirven en el penal.

Hasta hace no tanto tiempo estar llena de tatuajes era propio de la cultura carcelaria, viste que entre una autolesión de tipo corte en el brazo, una escarificación branding o tatuaje, no hay grandes distancias si no es por estos hechos culturales, cuál es la diferencia entre una persona que habla en lenguas y dice hablar con Apolo y la Pitia del templo de Apolo, ninguna, la diferencia es el estatuto social que tiene esa persona como sacerdotiza en el templo de Apolo y la esquizofrenia en nuestro mundo, esa es una gran diferencia actual, bueno cual es la diferencia con una escarificación que es básicamente ornamentar tu cuerpo, cortándotelo y la autolesión, en un mundo como occidente donde cada vez más ciertas técnicas tribales de singularización o de pertenencia a grupos, a grupos étnicos, tribales, formas de ornamentar el cuerpo se vienen trasladando, no sería ilícito pensar que tal vez sea una cuestión contingente y que esto que hoy llamamos solamente autolesión y que pensamos que no tiene que existir de ningún modo por que es sólo tortura, no estoy diciendo que no lo sea, lo vuelvo a repetir una y otra vez para que quede bien claro, no tenga la potencia de eventualmente ser otra cosa. De la misma manera que el tatuaje era una vergüenza, era algo que la gente se quería tapar, era algo que solo te hacías si, muy en una lógica de ser criminal es lo peor, y no vas a salir de la cárcel, y hoy la tiene cualquier persona en horario prime time en la televisión.

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